¿Por qué emigré?

Enero, 2020

La casa donde nací, Vicente Lopez.

¿Por qué motivo decidí irme de Argentina?

Si lo tuviese que resumir en una oración, creo que sería:

Busco que mi vida, y el día de mañana la de mis hijos/nietos, sea como elegir en un juego el nivel ‘fácil’, viniendo de Argentina donde la dificultad está puesta por defecto en ‘imposible’

En Argentina estamos tan acostumbrados a vivir en una vorágine de problemas, que no somos conscientes, porque nacimos bajo esas reglas, de que en otras partes del mundo no se padece lo mismo. Y por más que te cuenten y expliquen como es la vida en Europa, creanme que no es lo mismo vivirlo que escucharlo de boca de otros (y no es parámetro tampoco venir de vacaciones, porque el contexto es completamente diferente).

Si tuviese que dar un ranking de motivos por los cuales creo que Argentina está perdida, y que ni mis hijos, ni mis nietos, van a poder ver en el país las realidades que se viven en Europa, esos serían:

  1. Inflación/devaluación: es un problema histórico y recurrente en Argentina, que destruye las expectativas de mediano y largo plazo de las personas. No saber si vas a poder irte de vacaciones porque tu salario se devalúa a diario, o peor aún, no saber si algún día vas a poder obtener un préstamo hipotecario para comprarte una casa, son cosas que te agotan
  2. Inseguridad: en Argentina los presos son los ciudadanos (y sino vean la foto de la casa donde nací, llena de rejas) mientras que los delincuentes son los dueños de la calle
  3. Ausencia de justicia (impunidad): en partes relacionada con el punto anterior, la inseguridad, pero también va más allá. Es una percepción diaria de que, en cualquier cosa que hagas, sentís que sos el único tipo que cumple las reglas mientras el resto se ríe en tu cara y las incumple sin ser penado por ello
  4. Educación: cuando te detenés a ver en detalles esto, te das cuenta que Argentina no tiene retorno. En el país hay un plan sistemático por parte de los gobernantes (no importa la bandera política) para bajar el nivel educativo de las personas, y así poder manejarlos a su gusto. La educación Argentina lleva décadas en decadencia, y lamentablemente la sociedad sigue aletargada (como decía anteriormente, porque se acostumbró a eso y no percibe la gravedad)
  5. Malestar social: la famosa ‘grieta’. Si bien está bueno conversar sobre política y dar tu punto de vista sobre las cosas, en Argentina la cosa se fue de las manos y todo se volvió un River-Boca donde nadie gana, y pocos se dan cuenta…

Podría enumerar más, sin dudas, pero creo que serían ramificaciones de los puntos mencionados anteriormente, que son la base de los problemas.

 

La casa donde viví siempre, Núñez

¿Cómo obtuve la nacionalidad española?

,Mi viejo quiso sacar la ciudadanía española desde siempre, pero no tenía forma de acceder a ella ya que su madre era española de origen, y debido a que trabajó para el estado argentino tuvo que naturalizarse Argentina (esto implica perder la ciudadanía española) gracias a un invento de Per*n en esa época. El per*nismo siempre perjudicando a la gente…

Afortunadamente, en 2007 España cambió los requisitos para aplicar a la nacionalidad española, con la famosa Ley 52/2007 de Memoria Histórica, que establecía la posibilidad de obtener la ciudadanía española no solo a hijos de españoles de origen sino también a casi todos los nietos, gracias al apartado primero de la Disposición Adicional Séptima, que fue puesta en vigor un año después de la ley, el 27/12/2008, y que establecía un plazo de 2 años para formalizar la solicitud (por ese motivo ya no está más en vigencia). Debido a eso, mi papá pudo tramitar su ciudadanía por parte de sus abuelos que eran españoles de origen, y luego transferírmela a mí, que en ese entonces era menor de edad (si hubiese sido mayor de edad, no hubiese podido recibirla)

De ese trámite tengo imágenes grabadas, en Guido 1770, Recoleta, haciendo filas para entregar la documentación, firmando papeles, esperando en la sala del centro del consulado junto con mi tía, quien también estaba realizando el mismo trámite. Y también recuerdo las charlas de esa época, donde cada vez que se hablaba con alguien del trámite de la ciudadanía salía la misma frase en todos:

Si te puedo dar un consejo, de quienes ya vivimos otras crisis como la hiperinflación del 89, la época de la dictadura y demás, es que hagas todo lo que consideres necesario en Argentina para que, en un momento no muy lejano, te puedas ir de este país a un lugar que medianamente funcione.

Y desde que tengo la nacionalidad, mi objetivo personal número uno siempre fue irme. Cualquiera que me conoce desde esa época puede dar fe de que es así, porque me cansaba de repetirlo hasta el hartazgo:

Quiero estudiar y desarrollar mi carrera profesional para que, cuando llegue el momento, esté lo mejor preparado para dar el salto con el menor riesgo posible

Mi segunda casa, el Monumental

¿Cuándo tomé la decisión final?

Fueron 14 años de esfuerzo y sacrificio, tomando las decisiones importantes (estudio, trabajo) siempre con foco en beneficiar y nutrir mi perfil para estar lo más preparado posible a la hora de dar el gran salto.

E imagínense si planificaba esto tanto que, como ustedes saben y pueden ver en mi sitio me encanta viajar, pero evité siempre venir a Europa, porque la idea era recorrerla cuando ya viviera en el lugar. Pero… esto no terminó siendo así. Hubo un evento que me obligó a pisar tierras europeas, y más precisamente españolas, y más precisamente madrileñas, a fines de 2018. Para quienes todavía no lo hayan captado, ese evento fue la final de la Copa Libertadores 2018 entre River y Boca, partido que definitivamente no podía perderme, y que fue y será el evento de fútbol más recordado de toda mi vida. Es increíble como River y mi vida se vinculan en tiempos y lugares inesperados.

Volviendo al tema original, y para no irme por las ramas, a mediados de 2018, y sin tener nada que ver mi decisión con el contexto socioeconómico argentino de esos años (lo aclaro porque muchos creen que me fui por la crisis que vive Argentina, y no, simplemente coincidió el momento de crisis con un buen momento personal mío), decidí que ya era en la hora de para avanzar e intentar cumplir el gran sueño de mi vida: vivir en España

Mi último día en Despegar

La baja de mi residencia como español en Argentina

¿Cómo fue el proceso?

Bueno, un poco largo también. No fueron 14 años, desde ya, pero sí fue 1 año y monedas de preparación. En el transcurso de ese tiempo comenté mi plan con medio mundo (me ganó la ansiedad), entre ellos mis compañeros y jefes de trabajo, que se van a reír cuando vean esto porque vivieron conmigo todo el proceso ese año en la oficina!

Lo primero que hice fue analizar qué trámites necesitaba efectuar en Argentina, y entre ellos estaban los que van a ver en el apartado Trámites de emigración, y también los personales, que en este caso eran médicos. Mi idea antes de irme era tener todo resuelto a nivel dental (en España todo lo que es odontología es caro) y a nivel respiratorio (necesitaba operarme de la nariz).

Una vez que resolví todo eso, para fines de 2019, cuando estaba por avanzar a fondo con mi salida, llegó la final de la Copa Libertadores en Perú, evento al cual no podía faltar, y por ende pospuse hasta luego de ese partido mi búsqueda ¿Se dan cuenta? Sigue apareciendo River en el medio.

Pasada esa fecha, a mediados de diciembre de 2019 empecé a mandar mis primeros CVs a España a través de Linkedin y otras plataformas que comento en el siguiente post, siempre especulando con que podía tomarme unos meses encontrar algo que se concrete desde Argentina. Pero la vida premió mi esfuerzo aparentemente, y en la primer entrevista que tuve terminé quedando… si, así como lo lees, se dio a la primera de cambio. No me olvido más del día que, ya habiendo pasado por todas las entrevistas de ese proceso, recibo el siguiente email:

¿Y ahora? ¿5 minutos nada más? ¿qué me querrá decir?

Hasta recibir la llamada se me habrán ocurrido todos los escenarios habidos y por haber…

Un par de horas después (que yo sentí que fueron 14 años) cayó el llamado. Atiendo, y era para confirmarme que había quedado! Querían coordinar el día de ingreso y los detalles administrativo

Dato de color:

La empresa tenía 2 puestos abiertos relacionados con mi perfil, uno en Madrid y otro en Barcelona, y me preguntaron si tenía preferencia por alguno. Como no tenía claro realmente si quería ir a una ciudad o a otra, preferí dejarlo librado al destino.

Finalmente quedé para la posición en Madrid, que recordemos era la única ciudad de Europa que conocía, y todo por culpa de la Copa Libertadores.

¿Qué día me confirmaron el ingreso?

Si, el 9 de enero, 13 meses después de la final de la Copa

¿Y dónde quedaban las oficinas?

Frente al mismísimo estadio Santiago Bernabéu, donde salimos campeones.

Creer o reventar…

y finalmente, Ezeiza

¿Y qué se sintió saber que ya estaba, que me quedaban solo unos días en el país en el que había nacido y vivido durante toda mi vida?

La verdad, es una sensación única, incomparable, y probablemente irrepetible.

La euforia que sentí el segundo posterior a cortar el teléfono no me entraba en el cuerpo. Necesitaba de forma urgente gritarlo a los cuatro vientos, saltar, correr, agarrar el auto y manejar a 250kmph, descargar toda ese energía y esa adrenalina contenida.

Pero claro, también quería dar la primicia en forma presencial, porque necesitaba ver la cara y la reacción de mi familia, y de los que me conocen, al saber que había llegado el gran día!

Y realmente valen la pena esos momentos, son situaciones que no te olvidás nunca más en tu vida. Todos los instantes que viví desde el día en que supe que me iba, hasta subirme al Airbus A340-600 EC-IOB el 30 de enero a las 22:50hs, quedaron registrados en mi memoria emotiva y fotográfica.

A quienes estén por emigrar les digo, disfruten como nunca sus últimos momentos, expriman cada segundo (yo dormía muchas menos horas de lo normal, y estaba tan contento que ni sueño tenía). Vivan y revivan todo lo que consideren necesario, diviértanse como si no hubiese mañana, porque ese momento nunca más se va a volver a repetir en sus vidas.

Y créanme que, mientras les cuento esto, no puedo evitar llorar de la emoción, y de la alegría, de rememorar uno de los momentos más importantes de toda mi vida.

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